HOY JUEVES ES EL DIA DEL SACERDOTE

“Cuando Dios elige ministros suyos, deja a su Verbo la elección. Porque han de continuar sus mismos misterios”

Durango, Dgo., 4 de junio del 2009.- La Iglesia Arquidiocesana, celebra el día de hoy a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote,  fiesta que hace vinculante el  compromiso del Sacerdote con el Altísimo. Esta celebración se realiza el jueves posterior a la fiesta de Pentecostés.  El sacerdote se convierte en maestro y guía de un pueblo, que necesita  ser conducido por el camino de Dios, a través de la intercesión  de sus mediadores. “Los  he llamado amigos, porque les he manifestado todo lo que he oído a mi Padre. No me han elegido ustedes a mí, soy yo quien los ha elegido y los he destinado para  que vayan y den  fruto, y un fruto que dure» (Jn 15,15).

Con sus virtudes y defectos, los sacerdotes son referentes importantes de la comunidad. Su labor, busca la salvación espiritual y la promoción positiva  de la persona, ellos nos acercan a Dios. En la persona del sacerdote depositamos nuestra confianza y  nuestros más íntimos secretos, ellos  nos brindan un consuelo, a través de su mano amiga, para reconfortarnos de nuestros problemas, nos acercan al pan de la Palabra y al pan de la Eucaristía.

Desde el momento de su consagración a Dios,  su misión es buscar a hombres y mujeres del mundo entero para que conozcan, amen e imiten  al único Dios Padre, revelado en la persona de su Hijo Jesucristo, bajo la acción del Espíritu Santo. Este día, celebremos el Día del Sacerdote, elevando una oración por todos los presbíteros de nuestra diócesis.

Jesús, es un compañero deseoso de salvar, de alegrar y de llenar de amor, de gozo y de paz a sus amigos. «Les he hablado para que mi alegría esté en ustedes y su alegría llegue a plenitud». El Maestro está con los brazos abiertos de la amistad tendidos hacia nosotros. Y con la alegría como promesa y como ofrenda. Nunca se ha visto un Dios igual. Camina ahora mismo por cualquier calle, seguro. Esta especialmente en su Iglesia, obra y actúa en sus sacerdotes. Podemos decir pues, que el SACERDOTE ES OTRO CRISTO.

 

 

 

 

 

 

 

 

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