CUMBRE DE COPENHAGUE

Durango, Dgo., 15 de diciembre de 2009. El presbítero Héctor Frías Ramírez, vicario regional de la Arquidiócesis de Durango, explicó que los representantes de algunos 190 países se encuentran reunidos en Copenhague, Dinamarca, para un encuentro de dos semanas, con el fin de realizar un pacto global sobre el cambio climático.

El Padre Frías dijo que independientemente de los resultados que se obtengan, se debe pensar que el cuidado del medio ambiente no es tarea de unos cuantos, sino de todos, y que la familia humana necesita una casa a su medida, un ambiente donde vivir sus propias relaciones; esta casa es la tierra, «recordemos las palabras de Benedicto XVI: «Cuando Dios, con la creación, ha dado al hombre las llaves de la tierra, espera de él que sepa usar de este gran don haciéndolo fructificar en modo responsable y respetuoso».

A su vez, exhortó a que examinemos el modo en que vivimos y considerar de nuevo todo lo que constituye una amenaza, por sus efectos, de nuestro propio estilo de vida… «Sólo cuando estemos claramente dispuestos a cambiar el modo en que vivimos, los políticos y el mundo en general, serán capaces de lograr el cambio que decimos que queremos ver. Solamente así, con responsabilidad y respeto, esta naturaleza que nos alberga y que hemos recibido como un don, será capaz de ser la casa de nosotros y de nuestros descendientes», añadió.

El Vicario Regional, abundó que las autoridades de los diferentes niveles de gobierno, deben comprometerse para hacer valer la ley y el apego a la normatividad, sobre todo en lo que se refiere al cuidado del medio ambiente. Revalorar, no solamente el agua, sino también lo que implica obtenerla, llevarla y regresarla a la naturaleza con calidad. La posibilidad de acceder a nuevas tecnologías y productos para el ahorro y reciclado del agua. En lo que se refiere a la energía, considerar que todo aparato o luz que se mantenga encendida, por muy pequeña que sea, necesita toda una planta termoeléctrica para su funcionamiento, y agregó: «Amar a Dios es, entre otras cosas, agradecer los dones de la creación y reconocer que estos están destinados para beneficio de todos;  por eso, debemos usarlos con responsabilidad».

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