La Misión en Durango.

La vida en general y la vida cristiana en especial, es un Proceso de crecimiento y maduración que va desde la pila bautismal hasta entroncar en la bienaventuranza eterna. En la Arquidiócesis, apoyando este Proceso evangelizador, misionero y pastoral, contamos con un III Sínodo Diocesano, dos Planes de Pastoral y los instrumentos del Estado de Misión Arquidiocesano. El documento de Aparecida viene a fermentar este Proceso.

En los tiempos actuales, muchas influencias amenazan convertir nuestra fe en bagaje, elenco de normas y prohibiciones, prácticas de devoción fragmentadas, adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, participación ocasional en algunos sacramentos, repetición de principios doctrinales, moralismos blandos o crispados. Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad (Cfr Aparecida n. 12). Todo esto, nos urge a purificar la práctica de nuestro Cristianismo de las influencias que lo afectan y en consecuencia nos urge a vigorizar nuestros procesos pastorales.

Aplicando el III Sínodo Diocesano y los dos Planes de Pastoral, entramos en Estado de Misión:

Durante  el año 2006, I etapa la Predicación Kerygmática resonó por casi todos los rumbos de la Arquidiócesis.

Durante  el año 2007 entramos a la II etapa en empeño misionero, nos aplicamos a la Iniciación y a la Espiritualidad Bíblicas. 

Durante el año 2008 entramos a la III etapa bajo el lema «Íd y enseñad», abordamos la Catequesis, basados en el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. 50,000 ejemplares llegaron a entrar en cada hogar de la Arquidiócesis. El Compendio nos apoyó seriamente en la recuperación de nuestra identidad, por la formación de la conciencia sobre lo que creemos, lo que celebramos, lo que vivimos y lo que oramos.

 

Durante el año 2009 entramos a la IV etapa de nuestra misión diocesana como Año de la Familia, para fortalecer nuestras familias como centro de educación en la fe, sobre el matrimonio y la familia, el respeto a la vida y la dignidad de la persona.

Todos caminamos juntos de la mano de nuestro Pastor durante cuatro etapas de la Misión Diocesana, y continuamos Durante el año 2010 con un año mas dedicado a la Familia, con el firme propósito de fortalecer la Pastoral en nuestra Diócesis con una catequesis que sirva de base para estructurar una Pastoral Familiar activa que tanto necesitan nuestras Parroquias para luchar por la justicia, defender la vida y rezar por la paz de nuestra sociedad.

Durante el año 2011 entramos a la V Etapa de la Misión con la intención de sensibilizar a nuestros agentes de pastoral en el tema de Iniciación Cristiana, que forma parte de los documentos de las etapas anteriores y que constituye ya un compendio firme, facilitando el trabajo de estudio Diocesano en los Centros de Misión.

 Durante el año 2012 se instituyó en la arquidiócesis con fuerza de ley  La Iniciación Cristiana conforme a los lineamientos del Ritual de la Iniciación Cristiana para Adultos (RICA)

Así en continuación de la V Etapa de nuestra misión en este año 2013, continuamos bajo el tema de la Iniciación Cristiana, la cual acorde con la normativa del RICA comprende pre-catecumenado o catequesis en dos años, en el transcurso de estos dos pasos se administrarán los Sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía.  Luego seguirán las catequesis mistagógicas para continuar con una formación permanente.

  • Así unidos, y con entusiasmo continuemos nuestra Misión Diocesana,  como un nuevo Pentecostés que nos anime a ir en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo. La Misión continúa……..

LA ARQUIDIÓCESIS EN MISIÓN”

OBJETIVO DEL SEGUNDO SEMESTRE

DE LA V ETAPA DE LA MISIÓN DIOCESANA

 

Formar a los fieles de la Arquidiócesis, sobre la importancia de la Iniciación Cristiana como proceso, a través del encuentro con Jesucristo vivo, para hacernos cristianos de nuestro tiempo.

 

PRESENTACION

 

El punto de partida para una buena comprensión de la Iniciación cristiana es el proyecto salvífico trinitario y el mandato misionero del Señor: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 19-20).  Este mandato encierra una misión que expresa el sentido del ministerio apostólico y se realiza en el anuncio universal del Evangelio y en la celebración de los sacramentos.

Podríamos decir que la iniciación cristiana es un proceso de transformación, por el que somos introducidos definitivamente, por el designio salvador del Padre, al misterio pascual de Jesucristo. Es un itinerario gradual por el cual somos insertados en Cristo, muerto y resucitado, como miembros de su pueblo. 

Así, pues, la Iniciación Cristiana expresa el misterio que introduce a la persona en la vida nueva, transformándola interiormente, comprometiéndola  de acuerdo con una opción de fe para vivir como hijo o hija de Dios e integrándola en una comunidad que la recibe como miembro (Bautismo), que le inspira en el actuar (Confirmación) y la alimenta con el Pan de Vida (Eucaristía) .

La Vicaría de Pastoral presenta este Documento de la V Etapa de la Misión Diocesana con la intención de sensibilizar a nuestros laicos enel tema de Iniciación Cristiana  que forma parte de los documentos de las etapas anteriores, y que constituyen ya un compendio firme.

El gran desafío de hoy para la iniciación cristiana es ver “cómo estamos educando en la fe y cómo estamos alimentando la vivencia cristiana” (Documento de Aparecida, 287).

Pbro. Manuel Olvera González

Vicario de Pastoral

 

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