XXIX ANIVERSARIO DE ORDENACION EPISCOPAL

Durango, Dgo., 23 de marzo de 2011. Mañana 24 de marzo, el Señor Arzobispo Don Héctor González Martínez, cumple veintinueve años de su  de Ordenación Episcopal y de fructífero servicio a Dios en su Iglesia.

Un día como hoy en el año 1982, el papa Juan Pablo II nombró Obispo de Campeche al Presbítero Héctor González Martínez. Extraordinario sacerdote que se desempeñaba en ese momento como Rector Magnífico del Seminario Conciliar de Durango. Su consagración Episcopal en la ciudad de Campeche, marcó un parte aguas en su vida como consagrado al Servicio del Señor. Desde entonces este pastor de la Iglesia mexicana, ha sido un incansable apóstol de la Verdad que salva, que sana y que libera; ha llevado a las iglesias locales a las que ha servido sabia frescura en su propuesta pastoral y a la que le ha sabido imprimir su personal estilo, mismo que sin duda ha fructificado y sigue fructificando en la Iglesia de Jesús.

Don Héctor González, llega a la Arquidiócesis de Durango como pastor y guía, después de haber servido con generosa entrega en la Diócesis de Campeche y en la Arquidiócesis de Oaxaca. Es por eso, que su propuesta pastoral para nuestra Iglesia local, la fundamenta en su vasta experiencia sacerdotal y su profunda visión episcopal, como servidor del Evangelio para la esperanza del mundo. Desde su designación a esta Iglesia local de mártires y santos, su presencia ha llenado de gran luz el impulso honesto y decidido en sus acciones pastorales, que representan para nuestro tiempo, una respuesta sólida de frente a las necesidades de los hombres y mujeres que peregrinamos por estas benditas tierras.

Don Héctor González Martínez ha sido un Maestro autorizado en la Iglesia. Este gran pastor nos ha presidido  a todos  los fieles en la caridad; esa es la esencia de su autoridad. Con su guía pastoral hemos aprendido a recorrer el camino de la libertad y de la fidelidad al Evangelio de la vida. En nuestra Arquidiócesis, recorremos los caminos de una permanente renovación y actualización, que nos motiva a seguir siendo la Iglesia de Jesús, capacitada para acoger en ella a los hombres y mujeres de buena voluntad que lo quieran conocer, amar e imitar.

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