“Adoramos al hijo de Dios vivo que se hizo Hijo en una familia humana”

En este tiempo de Navidad, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Dios, a través de la Encarnación del Hijo de Dios, ha querido asumir uno de los misterios sagrados de la humanidad: la vida familiar. El Hijo de Dios se hizo hombre y esto sucedió en un tiempo y en un espacio. Él adoptó una familia, un hogar, una ciudad, un medio cultural determinado; creció en un entorno social, fue educado en la fe judía, aprendió el oficio de carpintero e hizo amigos. Los años pasados por Jesús en Nazaret fueron de formación, se preparación para su misión. Así lo reconocemos como verdadero hombre, pero sin perder de vista su naturaleza divina.
La Sagrada Familia es una familia que vive la realidad y los sufrimientos de cualquier familia pero al mismo tiempo es un ejemplo para ellas. “El padre reconoce como suyo al Hijo enviado por el Espíritu; tiene que hacerlo para obedecer a Dios y hacer de su Hijo un descendiente de la estirpe de David. La madre ha cedido desde siempre su Hijo al Padre divino. Y el Hijo reconoce de manera natural a este Padre divino. Para esta familia Dios y la obediencia a Dios constituye su centro y su principio de unidad. ”
Al descubrirse esta realidad familiar de la vida de Cristo, nos lleva a una doble orientación: primero a redimir a la familia humana, tan golpeada hoy por el misterio del mal y construir la familia siendo familia, es decir hacer familia. La familia se construye con la colaboración de todos sus miembros, y cumpliendo cada uno sus propias funciones de padre, madre e hijos. Si las funciones o roles se trasponen o tergiversan, no se construye la familia. Por ejemplo, si los padres son los que obedecen los caprichos del hijo o de los hijos, o si los hijos sufren no pocas veces los caprichos de los padres (divorcio, una amante…). El edificio de la familia no se acaba nunca de construir, es una tarea de toda la vida. Es una tarea que exige la colaboración y el sacrificio de unos y otros (esposos, padres, hijos) para hacerse mutuamente todos felices.
Hoy más que nunca la familia está siendo atacada por muchas partes. Pero hasta ahora la institución familiar ha resistido bien. La voz unánime de la Iglesia Católica, desde siempre, de salvar la familia para salvar la sociedad y al hombre, es una voz profética y llena de sabiduría, que hay que escuchar. Ante los ataques frontales contra el matrimonio y la familia en México debemos unirnos todos los fieles a Cristo y gritar más alto para salvar el matrimonio cristiano como fundamento de la familia. Debemos impedir que se sigan haciendo leyes que atenten contra la familia (matrimonios entre homosexuales), ya que no lo quieren la mayoría de los mexicanos (así lo demuestran las encuestas), como sucedió en estos últimos días en el Distrito Federal. Pero hay que salvarla de todos los virus que la destruyen: divorcio, infidelidad, mentalidad hedonista, individualismo egoísta, el aborto. Hay que salvarla promoviendo el sentido de familia, valorando la riqueza humana y espiritual de la familia; formando a los jóvenes en el amor, en la responsabilidad, en la entrega y capacidad de donación.
Pero también, el descubrir a Jesús viviendo dentro de una familia, es una invitación a todo hombre y mujer a formar parte de la familia divina, es decir, llamados a ser hijos de Dios. Y éstos son aquellos que anteponen la relación con su Padre a cualquier compromiso que pueda desviarlos de su voluntad, así como Cristo, hacer las cosas del Padre es lo que debe movernos constantemente; lo son también los que descubren en cada niño que nace, un signo del don del Dios de la vida.
El Papa Benedicto XVI nos invita para que, “junto a la palabra de la Iglesia, se dé el testimonio y el compromiso público de las familias cristianas, en particular para reafirmar la inviolabilidad de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural, el valor único e insustituible de la familia fundada sobre el matrimonio y la necesidad de medidas legislativas y administrativas que apoyen a las familias en la tarea de engendrar y educar a los hijos, tarea esencial para nuestro futuro común”. La santa Familia de Nazaret es verdaderamente el “prototipo” de cada familia cristiana para que, unida en el Sacramento del matrimonio y alimentada de la Palabra y de la Eucaristía, realice la vocación y misión de ser célula viva de la sociedad y de la Iglesia.

Durango, Dgo. 27 de diciembre del 2009.

+ Héctor González Martínez
Arz. de Durango

MENSAJE DE NAVIDAD DE NUESTRO SEÑOR ARZOBISPO

Durango, Dgo., 25 de diciembre de 2009. En esta época, donde la vida palpita en sentimientos fraternos y una mágica inocencia despierta en nuestro interior, nuestro Arzobispo de la Arquidiócesis de Durgango, Don Héctor González Martínez, envió un mensaje de Navidad para el estado de Durango diciendo: » Estimados hermanos, en este tiempo de adviento estamos preparándonos para asistir, participar y compartir la navidad y me complace saludarlos haciéndoles una reflexión: la navidad no es sobre todo, el tiempo para hacer compras; hay que hacer las compras necesarias pero sin que resulte en exceso; la Navidad, es  la celebración de los cristianos por la cercanía de Dios al hombre. La Navidad significa que Dios está en medio de nosotros y que nosotros estamos con Dios en medio del misterio de la santísima trinidad. La presencia de Cristo en la tierra, significa que Dios se está acercando y ese es el misterio en el cual nos debemos de incluir y el cual debemos celebrar.

 Con mucho gusto y con mucha alegría los saludo y los felicito a todos;  les deseo que estos días de adviento terminen o desemboquen en una celebración sana, cristiana, feliz, gozosa y que el misterio de la Navidad les envíe como cercanía de Dios a nosotros. ¡FELICIDADES!

MENSAJE DE NAVIDAD, DE LA DIMENSION DE LA CATEQUESIS DIMENSION DE LA CATEQUESIS

Durango, Dgo., 23 diciembre del 2009.- El coordinador de la Dimensión de la Catequesis de la Arquidiócesis de Durango, presbítero Moisés Rodríguez Reséndez ofreció un mensaje de reflexión a la ciudadanía por motivo de la época navideña, recordando que en esta celebración de importancia universal, existe la oportunidad de reconciliarnos viviendo el misterio de Dios con nosotros.

El presbítero de la parroquia de la Santa Cruz, detalló que es necesario recordar en esta Navidad, que Dios nuestro Padre ha reconciliado al mundo por medio de su Hijo y que por Él, por su sangre derramada en la Cruz, Dios estableció la paz tanto en la tierra como en el cielo y agregó: «Es una gracia extraordinaria que, en la celebración de la Navidad, tenemos la oportunidad de reconciliarnos, viviendo el misterio de Dios con nosotros, para que su venida ayude a muchos hombres y mujeres de nuestra diócesis a mirarse con amor, perdonándose mutuamente las faltas».

Esta es la gran misión de la Iglesia: anunciar con gozo la presencia amorosa de Dios, hecho hombre, como nosotros. Anunciar con alegría la presencia cercana de Cristo en medio de su pueblo, es la principal tarea de todo bautizado. Será importante que en esta Navidad y siempre reflejemos en nuestra vida la alegría que sentimos, porque Cristo nació y su vida es una bendición de Dios, Padre amoroso, para la humanidad.

FIESTAS NAVIDEÑAS DEL SEMINARIO MENOR

Durango, Dgo., 22 de diciembre del 2009.- El Rector del Seminario Conciliar Menor, presbítero José Luis Loera Pérez, informó que se encuentran en los preparativos de las Fiestas Navideñas, pues el seminario lleva en su propia razón de ser, la esperanza de  nuestra Iglesia local. El Padre José Luis, dijo que «…el Seminario es una casa de esperanza donde se viven estas fiestas preparatorias a la Navidad,  a través del trabajo que es propio a la institución, a saber: la vivencia cotidiana de nuestra comunidad en el estudio, la oración y la convivencia».

En la    Iglesia  hay abundantes personas de buen corazón, que son capaces de ser personas comprometidas  en el pueblo de Dios. La esperanza no está  fuera de tiempo, ni fuera de las personas, si no que se  da en el tiempo exacto de Dios. No podemos renunciar a la espera, ya que la esperanza está en el Reino de Dios, y  nosotros debemos estar comprometidos con nuestros afectos, nuestras fuerzas, nuestra inteligencia, y nuestra vida. Explico el sacerdote.

«Por tal motivo desde el Seminario Conciliar Menor exhortamos,  a poner la  esperanza  en lo más profundamente humano, como es la gratitud y la caridad de los demás, como signo de que en nosotros aquel que es nuestra máxima Esperanza, es decir, Cristo Jesús. 

Deseamos quienes integramos la comunidad del el Seminario Conciliar Menor, que Dios Nuestro Señor, los colme de paz,  fe y  amor.  Y que el niño  que esta por nacer nos sensibilice el corazón, para vencer todas las vicisitudes que se nos presente en la vida.»

ACABEMOS CON EL NARCOTRAFICO POR LO MAS DEBIL

Durango, Dgo. 21 de Diciembre del 2009. El vicario regional de pastoral en nuestra ciudad, abordo este importante tema, sobre el cual comenzó explicando, que todo producto o empresa que depende de la aceptación de la gente, es muy vulnerable, porque en el momento en que ya no se acepte, deja de existir. Ejemplo de esto son las modas, las costumbres y tradiciones, los productos que han desaparecido del mercado o han sido reemplazados por otros: como los pañales de tela, los molcajetes y metates, las máquinas de escribir, etc. Por esta razón, para conservar su presencia y poder necesitan consumidores y para eso se valen de todos los medios para lograrlo: campañas agresivas en los medios de comunicación, ofrecerlo por las calles, tener todo un ejército de promotores, etc.

Abundo de manera contundente este joven sacerdote «…El narcotráfico depende totalmente del consumo, porque si no, desaparece, por eso busca consumidores a como dé lugar, por las buenas o por las malas. Ejemplo es el secuestro de muchos jóvenes que los envician para después obligarlos a la venta de enervantes o para entrenarlos y usarlos como sicarios. Las calles, escuelas y parques se han visto invadidos de puchadores, que primero ofrecen de manera gratuita la droga para después vendérselas y obligar a que esos mismos consumidores se conviertan en promotores para otros jóvenes y niños, aún a los de su propia familia.»

«Al descubrir que el narcotráfico está en las manos de la ciudadanía, porque depende del consumo, todos debemos involucrarnos en su desaparición. No podemos dejar en manos del gobierno, las corporaciones policíacas y el ejército la lucha contra este cáncer que nos está matando. Así como ellos se están infiltrando como el agua en las escuelas, oficinas, fábricas, calles, lugares de diversión, en fin, por todos lados. Así también la lucha por terminar el consumo de droga, debe estar presente en todas partes.  Para nosotros los cristianos que sabemos por el Evangelio que sin Jesús nada podemos hacer, debemos orar y actuar. Haciendo campañas de oración a todo nivel: personal, familiar, grupal, comunitario, como iglesia local, a tiempo y destiempo como dice san Pablo, implorando la intercesión de Santa María de Guadalupe que es la madre de los mexicanos. Por otro, es necesaria la acción y, para esto, recordemos las palabras de Juan Pablo II en su carta para el Nuevo Milenio (NMI), cuando habla sobre la espiritualidad de comunión y nos dice que debemos sentir que los demás nos pertenecen y por eso tenemos una responsabilidad ante ellos y ante Dios. Por esa razón no debemos permanecer indiferentes, pensando que no es nuestro problema, cuando nos damos cuenta que se esta cometiendo un delito, que el vecino, compañero, familiar, etc., esta metido o es víctima de la droga y para eso, nos obliga el deber de la denuncia ante quien corresponda. Todos debemos involucrarnos, los padres de familia, los amigos y compañeros de escuela o trabajo, los patrones y jefes de oficina, la Iglesia, el gobierno, sindicatos, etc.»

«La legalización de la droga no soluciona el problema por que no acaba con el consumo, es el cuidado, atención y acompañamiento de los jóvenes, niños y adultos desde el hogar, la escuela, el trabajo y donde se divierten, es la prevención, haciendo campañas que estén presentes en todos los lugares donde se da el encuentro entre personas, es la vigilancia y encarcelamiento de quienes se dedican a este delito, es el rescate con la colaboración de todos, junto con la investigación científica en la búsqueda de nuevos medicamentos y métodos, es la rehabilitación con la ayuda de todos los sectores de la sociedad, cuidando que no se den abusos como lo hemos visto en las noticias, todo esto es lo que puede terminar con el narcotráfico.

Da laimpresión que el narcotráfico es fuerte y que esta sobrepasando las instituciones por el uso de la violencia, pero en realidad es débil, porque depende del consumo y eso está en nuestras manos, hay que decidirnos y acabar de una vez para siempre con el narcotráfico.» Concluyó el sacerdote.

 

LA CARIDAD EN LA VERDAD XIX

El desarrollo, las religiones y las culturas, la relacionalidad y unidad de la familia humana
La pobreza más profunda que experimenta el hombre es la “soledad”; la pobreza material también nace del aislamiento, del no amar y ser amados. También son provocados por el rechazo del amor de Dios. El hombre está alienado cuando vive solo o se aleja de la realidad, cuando renuncia a pensar y creer en un fundamento. La humanidad toda está alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, a ideologías y utopías falsas. La intensa interacción humana debe transformarse en verdadera comunión. El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión.
Es preciso un nuevo impulso del pensamiento para comprender mejor lo que implica ser familia. La interacción de los pueblos se debe desarrollar bajo el signo de la solidaridad. Esto obliga a una profundización crítica y valorativa de la categoría de la relación.
La criatura humana se realiza en las relaciones interpersonales. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con otros y con Dios. Esto vale también para los pueblos. Estas relaciones requieren una visión metafísica de la relación entre las personas. En este sentido la razón encuentra inspiración y orientación en la revelación cristiana, que dice que la comunidad de los hombres no absorbe en sí a la persona anulando su autonomía, sino que la valoriza, ya que la relación entre persona y comunidad es la de un todo hacia otro todo. De esta manera la unidad de la familia humana no anula de por sí a las personas, los pueblos o las culturas, sino que las hace más transparentes los unos con los otros, más unidos en su legítima diversidad.
El tema del desarrollo coincide con el de la inclusión relacional de todas las personas y de todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana, construida en la solidaridad, sobre la base de los valores de la justicia y la paz. La relación entre las Personas de la Trinidad en la Sustancia divina, iluminan la relacionalidad del mundo. La Trinidad es absoluta unidad, en cuanto las tres Personas son relacionalidad pura. La transparencia recíproca entre las Personas divinas es plena y el vínculo de una con otra total porque constituyen una absoluta unidad y unicidad. Dios nos quiere asociar a esa realidad de comunión: “para que sean uno, como nosotros somos uno” (Jn 17, 22). La Iglesia es signo e instrumento de esa unidad. A la luz del misterio revelado de la Trinidad, se comprende que la verdadera apertura no significa dispersión centrífuga, sino compenetración profunda. Esto se manifiesta en las experiencias humanas comunes del amor y de la verdad (por ejemplo como sucede en el matrimonio cristiano).
La revelación cristiana sobre la unidad del género humano, presupone una interpretación metafísica del humanum, en la que la relacionalidad es elemento esencial. Otras culturas y religiones enseñan la fraternidad y la paz. Pero no faltan actitudes religiosas y culturales en las que no se asume plenamente el principio del amor y de la verdad, frenando e impidiendo así el verdadero desarrollo humano. El mundo de hoy está influido profundamente por algunas culturas de trasfondo religioso, que no llevan al hombre a la comunión, sino que lo aíslan, incitándolo solo a la búsqueda del bienestar individual. Hay una proliferación de itinerarios religiosos de pequeños grupos y de individuos, lo mismo que el sincretismo religioso, estos pueden ser factores de dispersión y de falta de compromiso. El proceso de globalización ha afectado negativamente porque favorece el sincretismo, alimentando formas de religión que alejan a las personas unas de otras, en vez de hacer que se encuentren y las apartan de la realidad. Existen parcelas culturales y religiosas, que encasillas la sociedad en castas sociales estáticas, en creencias mágicas que no respetan la dignidad de la persona, en actitudes de sumisión a fuerzas ocultas. Aquí, el amor y la verdad encuentran dificultad para afianzarse, perjudicando el auténtico desarrollo.
El desarrollo necesita de las religiones y de las culturas de los pueblos, pero es necesario un adecuado discernimiento. La libertad religiosa no significa indiferentismo religioso y no comporta que todas las religiones sean iguales. Este discernimiento es necesario para la construcción de la comunidad social en el respeto del bien común, sobre todo para quien ejerce el poder político; y deberá basarse en los criterios de la caridad y de la verdad y el de “todo el hombre y todos los hombres”. La revelación cristiana tiene es sí misma este criterio ya que es una religión del “Dios que tiene un rostro humano”.

NAVIDAD 2009

“Les anuncio una gran alegría, les ha nacido hoy un salvador, que es el Cristo Señor”
Celebramos la Navidad: ¡dejémonos sorprender por el misterio revelado y adorémoslo en los benditos brazos de María, quien lo presenta al mundo! El Dios inaccesible se ha hecho don, regalo para cada uno de nosotros, se ha hecho presente en su Palabra que es su Hijo Jesús. De esta manera nos asegura su amor, nos invita a la amistad con Él y se manifiesta una vez más en medio de nosotros.
El nacimiento de Jesús, hace dos mil años, se realizó la ciudad de David, es fue el cumplimiento de la promesa mesiánica. También vino al mundo en un momento concreto de la historia universal, confluyendo así la historia humana y la historia de la salvación. El niño Dios es llamado el Salvador, el Mesías, el Señor, el Portador de la Paz, en contraste a lo que sucedía en el imperio romano. Jesús nació de padres pobres y no tiene un lugar digno para reclinar la cabeza, solo tiene a José y a María quienes le ofrecen lo que tienen: “lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”. Además este acontecimiento es anunciado solemnemente por el Ángel y le hacen coro el ejército de ángeles del cielo y sus destinatarios son los pastores, representantes del mundo pobre y marginado invitándolos a la alegría desbordante porque es Jesús quien ha nacido.
Contemplemos ahora, la llegada sorprendente del Señor, en medio de todas las situaciones humanas que vivimos y que siembran el desaliento y la angustia. También hoy como hace dos mil años hay signos de contradicción y dominación, no por un emperador como dominador del mundo, sino por una tentación constante a la secularización y al hedonismo y por una dictadura del relativismo que tiene sometida hoy a la humanidad y que “no reconoce nada como definitivo y considera como última medida sólo el propio yo y sus deseos”. Surgen constantemente falsos Mesías, con propuestas de vida nueva, democracia, justicia, libertad, pero que tienen como único criterio el poder, sus propios intereses y su propia verdad.
El mundo pobre y marginado no ha desaparecido, hay más pobres y más pobreza, más inseguridad y violencia. Los obispos en México hemos visto y “Nos desgarra la sangre derramada: la de los niños abortados, la de las mujeres asesinadas, las víctimas de secuestros y asaltos y extorsiones, los que han caído en la confrontación entre las bandas, los que han muerto en la lucha contra el crimen organizado y los que han sido ejecutados con crueldad y con una frialdad inhumana. Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas que lloran la pérdida de seres queridos. Nos cuestiona más que la indignación y el coraje natural, lo que empieza a brotar en el corazón de muchos mexicanos: la rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano”.
En contraposición a lo que hoy sucede, Jesús viene como el verdadero príncipe de la paz para todos y quien lo recibe en la humildad de niño en el pesebre, recibe por medio de Él el amor total y definitivo de Dios que transforma completamente la vida y la hace don para los hermanos y fermento de justicia en la sociedad. Hoy Él nos visita y se hace uno de nosotros para liberarnos del temor, de la muerte, de la violencia, de la pobreza, del egoísmo, de la injusticia, de la impunidad y mentira. Mantengamos una actitud de escucha, porque el Dios que “habló de muchas formas en el pasado”, se ha expresado en esta “Palabra”, que es una persona viva, un acontecimiento, su Hijo único.
Dirijamos hoy una mirada de fe al misterio del Niño que nace de María por obra del Espíritu Santo, y descubramos en Él no sólo un mensaje de palabras sino a la misma Palabra hecha carne (Evangelio). Jesús nos dice con su presencia que somos amados tal como somos, a pesar de nuestros pecados, a pesar de nuestras debilidades, incluso nos ama más por eso. Llevemos este anuncio a todos los que nos encontremos y digamos: “¡Vamos, corramos a Belén para que veamos lo que el Señor nos ha manifestado!”

Durango, Dgo. 20 de diciembre del 2009.

+ Héctor González Martínez
Arz. de Durango

50 AÑOS DE SERVIR A DIOS EN LA IGLESIA: IGNACIO ALCAZAR SANCHEZ

Durango, Dgo.,  20 de diciembre de 2009. El día de hoy,  el presbítero Ignacio Alcázar Sánchez, Señor cura de la parroquia de la Divina Providencia en la ciudad de Durango, cumple 50 años de sacerdocio, viviendo de una manera plena y concreta la misión de Jesucristo, el Buen Pastor.

«El 20 de diciembre en las témporas de adviento, que así se le llamaba entonces; me ordenaron sacerdote. Antes era muy común que hicieran las ordenaciones sacerdotales en las témporas de navidad y de pascua. En 1959, Don Lucio de la Concepción Torre Blanca y Tapia, Arzobispo de Durango de aquel entonces y procedente de Chiapas, me ordenó  en el Templo de Analco».

El Padre Ignacio, inició su compromiso sacerdotal en la Parroquia de San Juan Bautista de Analco, donde estuvo como vicario seis meses, después en Guadalupe Victoria dos años, en Ciudad Lerdo dos años, en el Seminario Menor un año, en Miguel Auza, Zacatecas tres años y medio, en Guanacevi seis años, en Villa Unión también seis años, en la Parroquia de nuestra Señora del Sagrado Corazón en la colonia Hipódromo diecinueve años y actualmente en el Templo de la Divina Providencia desde hace once años.

Nació en el Barrio de San Antonio, cerca del sagrado corazón, el 28 de mayo de 1936. Su inquietud de entregarse a la vida de Jesús despertó a la edad de 12 años, cuando ingreso al Seminario Menor, acabando de cursar el sexto año de primaria, a lo cual dijo: «Hoy como Sacerdote, en cada parroquia en la que he servido, he estado contento, es un gusto de servir a Dios todos los días con alegría y gozo».

El sacerdote, es maestro y guía de los hermanos. Desde el momento de su consagración a él confiados, su misión es buscar a hombres y mujeres del mundo entero para que conozcan, amen y sirvan al único Dios Padre, revelado en la persona de su Hijo Jesucristo, bajo la acción del Espíritu Santo.  Con sus virtudes y defectos, los sacerdotes son referentes importantes de la comunidad. Su labor busca la salvación espiritual y la promoción de la persona.

La Arquidiócesis de Durango, a nombre de toda la comunidad de fieles, felicita al Padre Nachito Alcazar y le agradece este hermoso regalo a su Iglesia local de cincuenta años de fructífero sacerdocio.

APOSTOLADO DE CATEQUESIS FAMILIAR

Durango, Dgo., 18 de diciembre de 2009. El Apostolado de Catequesis Familiar de la Arquidiócesis de Durango, a través de su coordinadora, la señora María Elena Leal, llevó a cabo el retiro de ADVIENTO, presidido por el presbítero Juan Carlos Quiroga, en el Templo de Nuestra Señora de los Ángeles, el cual concluyó con la Santa Misa de Acción de Gracias.

La coordinadora de este movimiento, externó que han estado muy activos en este mes de festividades decembrinas, participando en diferentes actividades, entre otras, la fiesta de la Virgen de Guadalupe con un puesto de comida, para apoyar a la construcción del nuevo Santuario.  «Nos estamos preparando todos los integrantes de la Catequesis Familiar, para participar en nuestras Parroquias, en nuestros hogares y con los vecinos para organizar las respectivas y tradicionales Posadas Navideñas. Tuvimos ya nuestra primer posada en Catedral, organizada por la Pastoral Familiar y Codal, con la presencia del Señor Arzobispo, para convivir como hermanos en un mismo pensar y en un mismo sentir».

La coordinadora de la Catequesis Familiar, dijo que los compromisos de este movimiento derivados de la navidad, terminaran en los templos el día 25 de Diciembre aproximadamente, y que después dedicarán unos días a su familia, visitarán a seres queridos,  etc., ya que es otro de los compromisos que se debe atender en su Apostolado.

«Quienes integramos el Apostolado de la Catequesis Familiar y nuestro asesor espiritual, el presbítero Antelmo Benítez, desea de todo corazón que en esta Navidad, todas las familias del mundo reciban de parte de nuestro Padre Dios mucho amor, salud, dicha y felicidad, ahora y siempre… Felíz Navidad  y un Prospero Año Nuevo».

PASTORAL FAMILIAR PROMUEVE VALORES CRISTIANOS

Durango, Dgo.,  17 de diciembre de 209. La Comisión Diocesana de Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de Durango, coordinada por el matrimonio de Sandra y Rogelio Alonso, explicó que existen ataques que intentan desvirtuar la real misión de las familias en el mundo y que atentan contra los valores que como cristianos debemos fomentar.

El matrimonio en la voz de Sandra Alonso, dijo que estos ataques van dirigidos a promover una sociedad en contra del respeto a la vida y a favor de una conciencia laxa, acorde a las situaciones cómodas que la vida pueda presentarnos.  Sin embargo, es nuestro deber como familias, «ser lo que debemos ser», promotores permanentes de los valores cristianos y de las  enseñanzas que a través de los años, nos han inculcado nuestros antecesores… «La fe que profesaban nuestros padres y abuelos, basada en un profundo respeto a los mandamientos de Dios y nuestra Iglesia, era una fe sólida e inquebrantable que difícilmente podría romperse o flaquear, y que decididamente actuaba cuando se veía amenazada».

Explicó también, que en los tiempos actuales, las familias católicas están obligadas a regresar a la solidez de nuestras creencias, luchando abiertamente por rescatar el fundamento para el que fuimos creados: el amor, la verdad y el respeto, que además los jóvenes deben encontrar en el seno de sus familias la certeza y la seguridad de un entorno sano, que les permita defender su formación humana y cristiana a pesar de las amenazas de la vida diaria.  En cuanto a los niños, argumentó que tienen derecho a vivir una infancia plena de amor, donde su ejemplo principal sea, el amor de sus padres. Un amor que los guíe para formarse un futuro armonioso y de éxito, puesto que conocemos ampliamente la cantidad desmedida de niños y adolescentes que, viviendo una situación de desamor, de miseria y de violencia,  han caído en profundas depresiones que en muchas circunstancias los han orillado a tomar decisiones drásticas e irremediables como lo es el suicidio. 

«Cuando las familias cristianas retomemos el verdadero valor de la vida, cuando retornemos al camino de Dios y sus mandamientos, y nos decidamos a actuar activamente en la promoción de los valores, nuestra sociedad cambiará su rumbo, y  sólo entonces, les habremos dado  la oportunidad de conocer el amor de Dios y su propio valor de hijos del Altísimo. Es nuestra responsabilidad reencauzar el rumbo de nuestra sociedad  y darle un destino seguro y sólido, que nos lleve a lograr la armonía, la justicia y la paz para todos. Por ello, en la Pastoral Familiar de Durango:»Defendemos la Vida, Luchamos por la Justicia, Rezamos por la Paz», puntualizó.